La bicicleta eléctrica es la alternativa

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La brisa fresca en la cara, los primeros rayos del sol atravesando las hojas que todavía se resisten al otoño, los niños bostezando camino al colegio… ¿hay algo mejor que ir al trabajo en bicicleta? Para muchos, entre los que me incluyo, es la mejor manera de terminar de despertarse y hacer un poco de ejercicio antes de enfrentarse a una nueva jornada laboral. Además es un medio de transporte limpio y barato, ¿qué más se puede pedir?

Vivir en una ciudad llena de cuestas o no ser una persona especialmente deportiva han dejado de ser excusas válidas, porque las últimas innovaciones están permitiendo que la bicicleta eléctrica se imponga como medio de transporte más sostenible y práctico en nuestros días.

Cada vez son más las personas que se deciden a integrar creativas innovaciones en sus bicicletas para dejar de verlas como herramientas para pasear el fin de semana o hacer ejercicios, y más como vehículos cómodos y prácticos para ir a trabajar, cargar bultos e incluso viajar.

Y no son sólo los particulares quienes se esfuerzan por integrar mejoras. El reciente interés que últimamente han mostrado diversas empresas del sector de la automoción señalan que la bici eléctrica, a medio camino entre la bicicleta tradicional y la moto, está tomando posiciones en el mercado como una alternativa limpia, eficiente y rápida al transporte urbano.

A pesar de que en España el desarrollo de este medio apenas alcanza los cinco años de vida, ya existen fabricantes que diseñan bicicletas exclusivamente eléctricas, lo que demuestra que es un modelo de transporte con futuro.

La bicicleta eléctrica funciona igual que una bicicleta convencional a la que se ha incorporado un motor eléctrico, pero que necesita del pedaleo continuo para su activación, lo que permite al usuario desplazarse a velocidades de hasta 25 kilómetros por hora sin apenas esfuerzo físico. El resultado es un vehículo silencioso, limpio y que evita problemas como el del aparcamiento y los atascos debido a su tamaño y movilidad. Son además eficientes porque consumen, aproximadamente, ocho céntimos de euro por cada 100 kilómetros recorridos, que es lo que cuesta recargar su batería, por lo que se convierte en una alternativa ideal para los desplazamientos por ciudad. Y por último, pero no por ello menos importante, son baratos, pues ahorran a sus usuarios gastos de matriculación y seguros, y su mantenimiento es realmente asequible.

Fuente | mundoebikes

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