La frontera entre la motocicleta y la bicicleta eléctrica se estrecha

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La bicicleta eléctrica comienza a ser una alternativa real frente a la moto eléctrica gracias a un precio más contenido y a unas prestaciones suficientes para la movilidad en la ciudad. La llegada de bicis eléctricas muy parecidas a las motocicletas tanto en funciones como en tamaño está acelerando su penetración.

La bicicleta eléctrica está evolucionando a un ritmo vertiginoso ofreciendo modelos que comienzan a competir con las motocicletas eléctricas. Si hace unos años parecía que el paso lógico era comprarse una moto eléctrica por el ahorro que podría suponer, desde hace unos meses las bicicletas impulsadas con electricidad están tomando el relevo y fruto de esta corriente es la bicicleta Lohner Stroller, que combina última tecnología, capacidad para dos pasajeros (como una moto) y un diseño diferente.

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La Lohner Stroller llama poderosamente la atención por su diseño, diferente, en el que pueden ir cómodamente dos personas, una diferencia muy importante con respecto a otras bicicletas eléctricas. El resto de sus peculiaridades se centran en el propulsor y la autonomía. Podrás encontrarla en dos versiones, una con un motor con 500W de potencia y otra cuyo motor está limitado a 250W para poder circular de una forma legal dentro de la Unión Europea. Si hablamos de autonomía, destaca su dato oficial: 95 kilómetros, que salen de su batería de iones de Litio de 36V y 11 Ah, y además, es extraible, por lo que podremos cargarla fácilmente en el trabajo o en casa.

El peso, como podrás imaginar, es bastante elevado para tratarse de una bicicleta eléctrica: 40 kilogramos, muy por encima del resto de la competencia. Además, su rueda, de generosas dimensiones gracias a sus 26 pulgadas, no debe ayudar a rebajar este dato. Esta bicicleta eléctrica es lo más cercano que existe de momento al concepto de moto eléctrica, de hecho, adopta hasta un pequeño hueco bajo llave para guardar objetos.

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Muchas ciudades están apostando por servicios públicos de alquiler de bicicletas eléctricas para favorecer la movilidad de los residentes en la ciudad, para mejorar el tráfico y reducir las emisiones contaminantes. Por ello, es lógico que haya usuarios que prefieran disponer de su propia bicicleta eléctrica y no depender de un servicio que no siempre funciona correctamente.

Fuente | ALT1040

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