¿Cómo evitar el síndrome del burnout del ciclista?

Sabemos que el ciclismo, nuestro deporte preferido, es uno de los deportes más rígidos que existen, ya que demanda esfuerzo y sacrificio, incluso restar tiempo a las actividades diarias, por lo que es normal que el cansancio aparezca, sin embargo, con lo que no contamos es el que va más allá de nuestras piernas, es decir que se apodera de nuestra cabeza.

Este tipo de agotamiento, llamado síndrome del ciclista quemado o burnout es un estado emocional constante que se manifiesta en forma de agotamiento mental que hasta hace unos años parecía presentarse únicamente en los profesionales,  pero actualmente también los amateurs lo padecen.

Generalmente se presenta como una sensación prolongada de desinterés e insatisfacción que comienza a percibirse de manera ocasional y termina por convertirse en permanente, y puede tener su origen en una frustración por no alcanzar los objetivos que se marcan como ciclista, ya sean de competición o durante los entrenamientos.

De acuerdo a un estudio realizado por investigadores españoles y publicado en el International Journal of Clinical and Health Psychology, existe una relación directa entre el síndrome de burnout y el estrés percibido por el ciclista, definido por la carga psicológica y física que recibe.

Entonces, el estrés es el principal factor a considerar dentro de este síndrome, sin embargo, la falta de motivación y de retos también pueden desencadenarlo.

Como cualquier otro problema, es importante asumirlo y aceptarlo para comprender que dentro de nuestras metas debemos incluir también etapas de descanso mental, en el que no necesariamente se debe frenar por completo la actividad, pero sí disminuir la intensidad del entrenamiento en la bicicleta.

Sin embargo, la mejor estrategia para evitar “el incendio” es equilibrar el deporte de tal manera que también nos permita llevar nuestra vida cotidiana.

Igualmente, es recomendable alternar distintos tipos de entrenamiento e incluso organizar salidas en grupo para conformar un apoyo entre los participantes, así no lleven el mismo ritmo o intensidad que tú.

Para evitar la desmotivación es importante también asumir los fallos y analizar qué se puede mejorar, pero si esto no es suficiente nunca está de más acudir con un especialista, quien también nos ayudará a diferenciar este síndrome de situaciones como el sobre entrenamiento y la depresión, con los que se llega a confundir.

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