¿Quieres una bici plegable? Conoce esto antes de comprarla

Bicicleta plegable

La característica principal de las bicicletas plegables es que cuentan con mecanismos de cierres o bisagras, para así reducir su tamaño. Por lo general, para lograr compactarlas lo más posible usan rodados de menor diámetro, siendo los más utilizados los de 20”, aunque en menor medida los hay de 16” y 24” (existen también otros rodados, pero no son tan frecuentes), ya que la dimensión de la rueda es proporcional al tamaño final de la bicicleta plegada.

¿Cuál es la estatura y peso que soportan?

La mayoría de las bicicletas se fabrican siguiendo normas técnicas que tienen definidos ciertos parámetros como la altura y peso máximo del usuario. Casi todas manejan como valores máximos aceptables 1,95 m de estatura y 120 o 130 kg de peso, dependiendo principalmente del rodado con el que cuenten. La norma que deben cumplir (en Argentina se incorporó a la bicicleta plegable como una nueva categoría dentro de norma IRAM 40020, requerida para comercializar bicicletas urbanas) establece esos límites y las bicicletas se ensayan simulando estas cargas en situaciones extremas.

¿De qué material están hechas?

Casi todas son de aluminio, por cuestiones de peso, métodos de fabricación y características frente a la corrosión. No obstante, marcas como Brompton utilizan el acero con soldadura de bronce y así logran valores de resistencia mecánicos similares a las del aluminio con una sección de caños mucho menor. Esto da como resultado una bicicleta que, plegada, tiene menores dimensiones finales, como así también la fiabilidad y nobleza que otorga el acero a través del tiempo y durante la etapa de fabricación.

¿Son fáciles de guardar para subirse al transporte público?Las dos grandes diferencias de las bicicletas plegables actuales frente a las más antiguas son, a nuestro entender, la rapidez con la que se pueden plegar y desplegar y el bajo peso que tienen. Estas dos características han generado nuevas oportunidades de uso en diferentes situaciones, y una de ellas es sin duda la posibilidad de combinarlas con el transporte público. Por lo general uno pedalea desde su casa hasta la estación, luego sube la bicicleta al tren/subte/colectivo para recorrer una distancia considerable y pedalea de nuevo hasta su destino final (y viceversa), cubriendo lo que se llama “la última milla” en estas bicicletas.

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